miércoles, 27 de agosto de 2008

¿En qué se parece la investigación filosófica a la investigación científica?

Al igual que la investigación científica, la investigación filosófica tiene como objetivo GENERAR CONOCIMIENTO, sólo que en vez de conocimiento científico, el objetivo es generar conocimiento filosófico. Como todo quehacer humano, la investigación filosófica es un proceso falible, pero al igual que toda investigación está guiado por una búsqueda de la verdad. Éste es u objetivo ideal.

Al igual que en la ciencia, es difícil hablar de un método filosófico. Sin embargo, la experiencia de más de mil quinientos años de filosofía nos ha heredado una serie de estrategias metodológicas que buscan optimizar la investigación filosófica y sus resultados.

Metodológicamente, la filosofía académica profesional actual se forma a través de un diálogo continúo entre investigadores. El objetivo de la investigación, por lo tanto, además de ser el objetivo y la responsabilidad personal de cada investigador, es el objetivo y responsabilidad de la comunidad de investigadores. Entre todos estamos buscando respuestas (correctas) a las preguntas filosóficas.

El flujo del conocimiento filosófico va del investigador al resto del público, mediado por la verificación de la comunidad filosófica. La investigación busca crear conocimiento, pero éste proceso es solamente la mitad del camino. La otra mitad es el aprendizaje en el cual el estudiante adquiere el conocimiento creado por el investigador y verificado por su comunidad. En medio, hay un paso intermedio en el cual el resto de la comunidad de investigadores verifica y finalmente publica los resultados del investigador. Para que el resultado de una investigación pueda ser publicado, debe pasar por un riguroso proceso de dictaminación en el cual otros expertos investigadores verifican los resultados de dicha investigación. Sin embargo, el proceso no termina ahí, ya que – al igual que todo tipo de conocimiento – los resultados publicados siguen en constante proceso de revisión, por si acaso había errores en el resultado inicial, y de desarrollo. Es por ello que se dice que el conocimiento filosófico es abierto: cualquier resultado está abierto a continua revisión y desarrollo y con cada revisión y desarrollo se busca mejorarlos.

Queda claro, por lo tanto, que la investigación es un proceso comunal y público. Es público porque, por lo menos en principio, está abierto a cualquiera. Lo que importan son las razones y se presupone que éstas son independientes de quién la sostiene. No se apela a la autoridad de nadie, sino a la fuerza de los argumentos. La comunidad filosófica tampoco es una sociedad secreta, sino pública. No hay secretos en filosofía. Todo sucede de manera abierta, pública y transperente. Por eso se puede enseñar y aprender a hacer filosofía. Así se busca garantizar la objetividad de sus resultados.

Dado su carácter comunal y público, la comunicación es un aspecto fundamental de la investigación filosófica. Dado lo extenso de la comunidad filosófica (involucra a tanta gente, separada tanto en el tiempo como en el espacio), mucha de esta comunicación es escrita, pero también hay una gran parte oral. Es por ello que es fundamental para un investigador saber comunicarse tanto de manera escrita como oral. Un aspirante a investigador que no sepa, por ejemplo, atender una conferencia y poder captar lo que en ella se dice o no sepa articular sus comentarios, preguntas o contribuciones durante la sesión de discusión, tendrá problemas para integrarse a la comunidad de investigadores y, por lo tanto, alcanzar su objetivo de generar conocimiento científico. Recuerden que gran parte del tiempo de la investigación no la realiza uno solo con sus ideas, sino en contacto con las ideas de otros: leyendo, escribiendo, hablando y escuchando; en seminarios, coloquios, revistas y libros.

¿Porqué es importante, entonces, leer y escuchar lo que dicen o escriben otros filósofos? Porqué si lo que escriben es correcto, podemos (i) aprender de ello y (ii) avanzar sobre lo que ya hallaron otros. Y si encontramos algún error o imperfección, podemos contribuir (iii) corrigiendo dicho error o imperfección (o, por lo menos, si no podemos corregirlo nosotros, (iv) señalarlo a otros para que ayuden a su revisión).

[Además, también es importante saber de otras cosas además de filosofía, conocer cómo piensa la gente en su sentido común o aquellos cuya actividad nos interesa, como artistas (si estamos haciendo estética o filosofía del arte, etc.), políticos (si estamos haciendo filosofía política o algo similar), científicos (si estamos haciendo filosofía de la ciencia, epistemología, etc.), etc., además de conocer lo que otros especialistas o científicos han investigado sobre nuestra área de interés. No todo lo que hay que saber de para saber filosofía es filosofía].